CAPITULO UNO - CUERPO DE INFARTO - PARTE TRES
- ¿Tienes bolso? - preguntó Tyler al colgar - ven conmigo y te buscaré una taquilla.La condujo por un pasillo enmoquetado y le indicó con una mano la parte trasera del edificio.- Este es el despacho de pedro. es grande, pero no tiene muy buenas vistas.Paula vio el nombre de Pedro Alfonso en la puerta. ¿Pedro Alfonso? Algo se puso en marcha en su cabeza.
- Rich Richmond, el que maneja el dinero de toda la cadena - Siguió diciendo Tyler al pasar por delante de otra puerta -. No es ningún novat- Dijo, suspirando y frotándose los riñones.- los lavados están allí y la sala del personal aquí. La última taquilla esta libre. Si te has traído el almuerzo, hay un frigorífico.
Pedro alfonso. Ese nombre bailaba y brillaba en el subconsciente de Paula mientras escuchaba las instrucciones que le iba dando Tyler sobre el funcionamiento de la maquina de café. Seguro que no podía tratarse del mismo Pedro de la huerta de su abuelo, ¿verdad? Pedro, aquel chico hosco que no quería estar allí, que no quería trabajar si no le pagaban y que definitivamente no quería que una niña solitaria le arrastrara por ahí con ella muchos años atrás. ¿ se llamaba Alfonso? ¿o algo parecido?.
"Su" pedro también tenía el pelo oscuro. Pelo oscuro, ojos oscuros y se enfadaba a menudo. La última vez que le vio tenia dieciséis años y era un chico rechoncho y fornido con las hormonas desbocadas, una sombre de vello oscureciéndole la mandíbula y el pecho y un enorme complejo de inferioridad.
La tenia totalmente cautivada.
A sus trece años, los chicos empezaban a despertar su curiosidad. Ver a pedro bañándose desnudo el río, en el limite norte de la huerta, fue una emoción más grande de lo que ella jamas hubiera imaginado. encontrarlo haciendo pis en el seto... verlo sin camisa agitando el aspersor para rociar las malas hierbas alrededor del borde del enorme almacen de la embaladora... cosas como éstas le hacían parecer tan mayor, tan fuera de su alcance y tan fascinante...
Pero lo mejor de todo eran los momentos que pasaban juntos en el oscuro almacén de los aperos. Ella le había enseñado los números de la combinación de la cerradura de la puerta lateral, y si la veía entrar a escondidas la seguía tímidamente. Pese a que él siempre fingía que le molestaba, ella pensaba que a lo mejor le gustaba tener compañía a veces, por hacía cosas muy cochinas y excitantes.
Poco después de las nueve pedro volvió a subir las escaleras.
Paula pudo ver su rostro de una manera fugaz que le resultó imposible comprarlo con el Pedro de la huerta.
- ¿Quieres un café? - le gritó Tyler
- Si . contestó el, y desapareció
MENUDO GROSERO HIJO DE PUTA, pensó paula para sus adentros.
ultimo por hoy espero que les guste dejen sus comentarios
se casannnnnnnnnn!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Ayyyyyyyy, buenísimos los 2 caps Natu!!!!!!!
ResponderEliminarGenialesss!!
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